Representantes del sector empresarial expresaron su preocupación ante la posibilidad de un nuevo incremento salarial, señalando que esta medida podría generar efectos adversos, especialmente en pequeñas y microempresas.
Recordaron que en la presente gestión ya se aplicó un aumento del 20% al salario mínimo nacional desde el mes de enero, lo cual no solo impacta en el salario básico, sino también en otros componentes como los bonos de antigüedad y los aportes a las cajas de salud y gestoras de pensiones.
En ese contexto, consideran que plantear un nuevo incremento en el corto plazo estaría fuera de contexto, debido a la carga económica que implicaría para el sector productivo.
Asimismo, advirtieron que, de concretarse esta medida, muchas empresas se verían obligadas a realizar ajustes internos, especialmente en el área de personal y costos operativos. Esta situación podría derivar en despidos, principalmente en unidades productivas más pequeñas.
Desde el sector también se recordó que, según lineamientos de la Organización Internacional del Trabajo, cualquier definición sobre incrementos salariales debe realizarse mediante un proceso de diálogo tripartito, que involucre al Gobierno, a los trabajadores y a los empleadores.
Finalmente, señalaron que hasta el momento no existe una notificación oficial sobre un nuevo ajuste salarial; sin embargo, alertaron sobre las posibles consecuencias económicas que podría generar su implementación, especialmente en el sector más vulnerable del aparato productivo.


