RESEÑA HISTÓRICA DEL DÍA DE LOS COMPADRES, UNA TRADICIÓN NACIDA EN EL CERRO RICO DE POTOSÍ

RESEÑA HISTÓRICA DEL DÍA DE LOS COMPADRES, UNA TRADICIÓN NACIDA EN EL CERRO RICO DE POTOSÍ

En el marco de la celebración del Día de los Compadres, se hizo llegar un saludo especial a todos los compadres, destacando el profundo valor histórico, cultural y espiritual que representa esta festividad para el pueblo potosino y para Bolivia en su conjunto.

El Día de los Compadres es una tradición que nace en las minas del Cerro Rico de Potosí, particularmente en el entorno minero, y que con el paso del tiempo se ha popularizado y generalizado en todo el país. Actualmente, cada región y cada grupo social celebra esta fecha de acuerdo con sus propias características, manteniendo viva una expresión cultural dinámica, innovadora y en constante transformación.

En el caso específico de Potosí, esta celebración adquiere un significado especial. Históricamente, luego de la bajada del Tata Q’aqcha, se establecía que el jueves siguiente se dedicaría a los compadres. Según los registros históricos, en la Compañía Minera Unificada del Cerro Rico, durante la década de los años 40, bajo el liderazgo de Mauricio Josil, se reunía a los trabajadores para agasajarlos como reconocimiento a su esfuerzo y compromiso laboral.

En esa ocasión, los trabajadores más destacados eran celebrados con comida y bebida, y además se les entregaba simbólicamente un trozo del mejor mineral extraído durante la gestión, como muestra de valoración a su trabajo. Es en este contexto donde surge la t’inka, un acto simbólico de agradecimiento y reconocimiento, una forma espiritual de decir “gracias” y “bien hecho”.

La t’inka consistía en un pañuelo adornado con confites, serpentinas y mixtura, elementos que representaban la dulzura, la abundancia y el compartir. Al compadre se le envolvía con serpentinas, se le rociaba con mixtura y se celebraba con una copa de chuflay, singani con ginger ale, acompañados de la tradicional comida, como el pucherito, precedida por el sucumbé como aperitivo.

De esta manera, la celebración del Día de los Compadres trasciende lo festivo y se constituye en un acto de agradecimiento, hermandad y reconocimiento, profundamente arraigado en la espiritualidad y la identidad cultural de Potosí.