El vicepresidente de la Junta de Padres de Familia manifestó su preocupación por un posible incremento en el pasaje del transporte público, señalando que, de acuerdo con estudios realizados en años anteriores, el costo técnico era de 1,90 bolivianos, monto que fue redondeado a 2 bolivianos debido a la falta de cambio, situación que continúa afectando a los usuarios.
Recordó que un estudio reciente elaborado por la universidad establece que el pasaje debería ser de 2,50 bolivianos para minibuses y 2,80 bolivianos para microbuses; sin embargo, aclaró que estos montos deben ser definidos mediante un proceso de negociación entre la Alcaldía y los transportistas.
Advirtió que, de aprobarse un ajuste a 2,70 o 2,80 bolivianos, en la práctica el cobro podría llegar a 3 bolivianos, debido a la inexistencia de cambio, perjudicando directamente a la población. En ese sentido, enfatizó que es indispensable regular y hacer cumplir los pagos diferenciados, especialmente para estudiantes, universitarios y adultos mayores, evitando cobros arbitrarios.
Asimismo, exhortó a las autoridades municipales y al Consejo del Transporte a establecer mecanismos de control y fiscalización, para garantizar el respeto a las tarifas diferenciadas y evitar conflictos sociales.
Finalmente, pidió que se asuman medidas claras para impedir que, ante futuras variaciones en el precio del combustible, los transportistas incrementen nuevamente el pasaje de manera unilateral, como ocurrió en gestiones pasadas.

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