El sector gastronómico y de servicios de Potosí manifestó su profunda consternación ante la eliminación de la subvención a los carburantes, calificando la medida como un "balde de agua fría" que pone en jaque a los microempresarios y emprendedores de la región. El representante del sector señaló que el drástico incremento en los costos de logística y materias primas es la consecuencia directa de dos décadas de mala administración estatal.
Para los empresarios gastronómicos, el ajuste de precios no es solo una medida económica, sino una "factura millonaria" que hoy deben pagar los sectores más humildes y los trabajadores independientes.
Crítica a la gestión y falta de planificación
La dirigencia del sector recordó casos emblemáticos de irregularidades en el manejo de fondos públicos como el Fondo Indígena y el caso CAMC-YPFB, argumentando que esos recursos hoy podrían haber servido para mitigar el impacto del "gasolinazo".
El golpe al emprendedor: "Lastimosamente, nosotros como emprendedores y la gente más pobre tenemos que pagar esta factura. Se ha despilfarrado el dinero que hoy nos hace falta", sentenció el representante.
Rechazo a la medida "de choque": El gremio coincidió en que, aunque el ajuste era previsible, debió realizarse bajo un plan de gradualidad. "Hubiéramos querido que fuera poco a poco, tal vez mes a mes, pero lanzarlo así de golpe es no tener sensibilidad con quienes producimos".
Impacto en el menú potosino
El sector advirtió que el alza del diésel a 9.80 Bs y la gasolina a 6.96 Bs ya está repercutiendo en el costo de los insumos básicos (carne, verduras, arroz), lo que obligará a una readecuación inmediata de los precios en los establecimientos de comida.
"Nosotros como bolivianos tenemos el compromiso de seguir trabajando por nuestra Bolivia, pero es de lamentar que no se haya podido planificar una salida gradual. Esto nos obliga a reinventarnos en medio de una crisis que nosotros no provocamos", afirmó la dirigencia gastronómica.

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