El Gobierno nacional anunció un cambio estructural en la política económica del país, orientado a frenar el contrabando de combustibles y evitar que la gasolina y el diésel continúen convirtiéndose en un negocio para contrabandistas y ciertos actores políticos.
La autoridad explicó que, a partir de estas medidas, el Estado ya no destina dólares a la importación de gasolina ni de diésel, liberando así recursos que antes salían del esfuerzo de las familias bolivianas. “Los dólares de los bolivianos y las bolivianas son de los bolivianos y bolivianas”, afirmó, enfatizando que el dinero de la ciudadanía no debe ser apropiado por el gobierno, sino resguardado como ahorro personal.
En ese marco, se exhortó a la población a confiar en el sistema financiero nacional, garantizando que los ciudadanos pueden depositar y retirar sus dólares cuando lo consideren necesario, ya que estos representan el fruto de su trabajo y esfuerzo.
Asimismo, el Gobierno informó que se inició un proceso gradual de liberación de dólares, comenzando con las familias que tienen ahorros menores, y que este proceso continuará de manera progresiva conforme la economía recupere confianza y crecimiento.
En cuanto al gasto público, se reveló que cerca del 30% del aparato estatal se encuentra en proceso de reducción tras detectarse ítems fantasmas y trabajadores inexistentes, lo que permitió reordenar las finanzas públicas y optimizar el uso de los recursos del Estado.
Finalmente, se remarcó que la eliminación de la subvención a los hidrocarburos permite redirigir los recursos hacia la inversión en la economía nacional y en las familias bolivianas, destacando que sin una familia económicamente activa y productiva, el desarrollo del país no es viable.

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